Y por muy lejos que nadase de la orilla No tenía miedo Y no me importaba que me entrase sal en los ojos Y no me importaba quemarme con el Sol Porque el dolor del día siguiente Sería un bonito recuerdo Y te pasaste como una hora buscando el móvil Y al final te lo habías dejado en el coche Y yo me pasé como tres horas riéndome de ti Tumbado, en la toalla Y nos bebimos como cien latas de cerveza Y no había mucha más gente Y hacía un poco de viento Y a mí me habría gustado quedarme un rato más Pero te llamó tu madre Y empezaba a hacerse tarde Y el Sol estaba bajando Pero a mí me habría gustado quedarme un rato más Con los ojos medio cerrados Y con un libro apoyado en el pecho Hablando de cosas poco importantes Como nuestros personajes favoritos de Hora de Aventuras Y viendo cómo el cielo se iba poniendo naranja Pero en lugar de eso Recogimos las cosas Y caminamos despacio hacia el coche Y no dijimos gran cosa Y tú te retorcías las manos y mirabas el suelo Y yo veía las olas distorsionar el reflejo del Sol en el agua Y con una sonrisa que se iba borrando Guardamos las cosas en el maletero Y nos dijimos lo bien que lo habíamos pasado Y que lo teníamos que repetir otro día Y pusiste el coche en marcha Y te ofreciste a llevarme devuelta a casa Pero te dije que no pasaba nada Que yo podía pillar el bus Pero lo que quería decir Era otra cosa ¿Y no podríamos habernos quedado un rato más? ¿Y qué más da si llegas un poco tarde a tu casa? ¿Y qué más da si yo mañana me tengo que levantar pronto? ¿Y qué más da que te llame tu madre? Si la mayoría de días no te puedes levantar de la cama Si la mayoría de días no puedes levantarte Si tienes que obligarte Si tienes que obligarte a salir de casa Si es una maratón vestirte, y ducharte, y lavarte los dientes, y salir a ver a tus amigos No hace falta que lavemos de nuestros respectivos cuerpos los rastros de sal, tristeza y arena No hace falta que nos durmamos solos a regañadientes Mirando la misma puta mancha de la pared con forma de estrella El resto de los días de nuestra vida pueden ser todos días felices Y tus amigos no volverán a darte nunca más de lado Y seguro que tu título de Bellas Artes sirve para algo Y encontrarás la manera de compaginar tus aficiones y tu trabajo Y de salir de fiesta sin acabar vomitando Y de irte a dormir sin odiar tu cuarto, tu cuerpo, tu cerebro y todo lo que hay dentro Y encontrarás la forma de equilibrarte en la cuerda floja de la felicidad (Algún día, si aguantas un rato más)